lunes, 27 de julio de 2009

“Un campo de concentración a cielo abierto”

Alicia Pifarré Pan

La situación en la zona fronteriza entre Honduras y Nicaragua se agrava minuto a minuto. Llevan ya 80 horas en toque de queda ininterrumpido. ¡¿Cuando haya muertos por inanición alegarán que ese toque de queda era constitucional, que con ese toque de queda salvaguardan la paz interior y la seguridad de los habitantes?!

Las caravanas con agua, comida y ropa, ¡con medicinas! que salieron de Tegucigalpa el día de ayer, domingo 26 de julio, no pudieron pasar. Los retenes militares y policiales impidieron el paso. ¡Ni un ataúd dejaron pasar! declaraba un deudo del fallecido.

Según un fiscal hondureño, en declaraciones dadas a radio Progreso, ¡el fiscal general de Honduras dijo que NO DEBÍA PERMITIRSE EL PASO a la ayuda humanitaria! ¡Qué vergüenza, qué indignación!

En la zona donde siguen reuniéndose partidarios del Presidente Zelaya, luego de cruzar campo y selva, en una zona agreste, aguantando lluvia y frío, hambre y sed, las agencias bancarias están cerradas, las pulperías desabastecidas y las cárceles repletas de detenidos sin distingo de sexo o edad. ¡Hay niños detenidos! han denunciado testigos a radio Globo. Como si todo esto no fuera suficiente, personas que omitieron dar su nombre por razones de seguridad indicaron que el agua está contaminada en algunos puntos de la zona fronteriza.

“Han convertido el departamento de El Paraíso en un campo de concentración a cielo abierto”, “nos están dando la patria por cárcel”, reclaman los hondureños; así es, un campo de concentración en el que se pretende diezmar a los detenidos por hambre y sed, en el que impera el terror y la arbitrariedad, en el que ya hubo muertos. Para terminar de consumar la barbarie, circularon noticias de que se estaba acondicionando un estadio cercano para alojar allí detenidos; la similitud con el golpe de estado en Chile, 1973, no podría ser más angustiante.
¿Habrá llamado nuestro presidente, don Oscar Arias Sánchez, Premio Nóbel de la Paz, al señor Micheletti para solicitarle que permita el paso de medicamentos, agua y comida hacia ese campo de concentración en la hermana República de Honduras? No lo sabemos. Las noticias no han informado nada con respecto a su gestión para frenar estos delitos de lesa humanidad.
El pueblo del occidente de Honduras está marchando hacia la zona fronteriza con El Salvador para preparar una segunda posibilidad de ingreso del Presidente Zelaya a su patria. Eso lo escuché hoy en radio Progreso. ¿Se instalará allí también otro campo de concentración por disposición expresa del gobierno golpista? ¿Seguirán violándose impunemente los derechos humanos de los hondureños?

¿Hasta cuándo permanecerá la comunidad internacional perdiendo el tiempo en declaraciones inútiles mientras el valiente pueblo hondureño resiste, pacíficamente, frente a policías y militares armados hasta los dientes y que parecen haber perdido todo rastro de alma y humanidad? Obviamente no tengo ni un asomo de respuesta.

“Canto para romper la crueldad del silencio, porque no quiero callar la injusticia, porque la patria reclama conciencia, porque el silencio es lugar perverso… porque el silencio es lugar perverso.” Así escuché anoche, por radio Globo, a un cantautor hondureño.

También desde aquí, en Costa Rica, debemos romper el silencio en solidaridad con el valiente, sufrido y decidido pueblo hondureño. Las acciones debieran encaminarse a presionar decididamente a los militares para que permitan el paso de la ayuda humanitaria. ¿Quién podría hacerlo? ¿Cuáles organizaciones? ¿Quiénes entre los políticos y empresarios costarricenses podrían interponer sus buenos oficios? No se trata de tomar partido por una u otra posición política de las enfrentadas en Honduras. Se trata de una angustiante situación humanitaria que debe resolverse con urgencia.

No se trata de falta de víveres o de medicamentos, por ahora; el mismo pueblo hondureño ha realizado donaciones durante varios días para auxiliar a sus compatriotas en la frontera. Aún los más pobres, los más humildes llegaban con sus donaciones a radio Globo. El problema, la gravísima violación a los derechos humanos se consuma con los retenes militares y policiales que IMPIDEN el paso de la ayuda humanitaria.

Quienes quieran denunciar todo esto ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos pueden dirigir un correo a cidhdenuncias@oas.org. Yo ya lo hice.

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